23.9.07




Que Sera, Sera,
Whatever will be, will be
The future's not ours, to see
Que Sera, Sera
What will be, will be.
                 
                         Doris Day

A falta de poder ofreceros la joya más grande de Claudio Bertoni y que me ilumina en estos días en que miro mi barrio con los ojos vueltos hacia atrás les dejo el épigrafe del poema, que es una canción de Doris Day.

21.9.07




No te dejo los libros
Nada de eso
Los libros son míos
Ni te alcanza ni te lo otorgo
El cataclismo es mío y sólo mío
No lo quisiste
El hechizo
no funciona tan fácil
Las cosas son como son
Me dejaste estropeadas las fuerzas
Perfecto
Lo acepto
Pero los libros son míos y se acabó
No vale comentario
No vale y punto
Se acabaron las explicaciones




A veces se me pierden
algunos colores en la mente
de pronto
dejan un hueco que no siempre es blanco
en ocasiones es negro
pero lo peor es amarillo
pero no cualquiera
no ese que calienta las manos y la cara
se trata de un color maliciento
con un toque de muerto
como el tono cirrótico de la muerte
en las escleras de los ojos sin pestañas

Basta que aparezca esa pizca de maldad
para obligarme a cerrar los ojos
los párpados me ocultan
pero no lo suficiente
y si ese maldito (c)olor
se ha alojado ya en mi sesera
toda esperanza aparece de pronto esmerilada
y las gafas ya no sirven
ni con los ojos cerrados
sólo queda entregarse al transe
basta eso
no siempre el transe dura mucho
pero bastan algunos
segundos sumergidos
en esa formalina para
sentirme peor que muerto
como
desecho en un extraño escabeche humano
contando los minutos para el olvido.












16.9.07

Es verdad que solo somos capaces de morder el polvo
ese polvo sulfuroso que dejó la hecatombe
nunca alcazaremos los que fueron sus destellos
ni podremos descifrar el horror tan cerca como ustedes
nunca
nos faltan sueños y nos sobra sangre en la boca
y moretones en los pechos
aun sangramos sus ideas y su derrota

Asi las cosas persistimos
con la frente sucia y las manos manchadas
caminamos donde ustedes se sientan y observan aterrados nuestra marcha.

4.9.07

A mis dos amigos en el otro hemisferio,  Nino y José



Esperame tras la distancia que me acerco
cada vez que se junta la boca y el corazon
como cuando las estrellas
cuando lo de la luna en el cenit
y el viento barredor y prolijo
las distancias se borran de los mapas
los revoltijos de ciudades y lenguas
las capitales
y los continentes
la palabra y el corazon en un nudo
que palpita y rememora
negándose a olvidar
preparando maletas
y encuentros con lagrimones
y abrazos de evocación.