21.9.07

A veces se me pierden
algunos colores en la mente
de pronto
dejan un hueco que no siempre es blanco
en ocasiones es negro
pero lo peor es amarillo
pero no cualquiera
no ese que calienta las manos y la cara
se trata de un color maliciento
con un toque de muerto
como el tono cirrótico de la muerte
en las escleras de los ojos sin pestañas

Basta que aparezca esa pizca de maldad
para obligarme a cerrar los ojos
los párpados me ocultan
pero no lo suficiente
y si ese maldito (c)olor
se ha alojado ya en mi sesera
toda esperanza aparece de pronto esmerilada
y las gafas ya no sirven
ni con los ojos cerrados
sólo queda entregarse al transe
basta eso
no siempre el transe dura mucho
pero bastan algunos
segundos sumergidos
en esa formalina para
sentirme peor que muerto
como
desecho en un extraño escabeche humano
contando los minutos para el olvido.