los focos que me apuntan desde las caras de los vigilantes
esos rostros tirados sobre la hierba
como miembros en el campo de batalla
mirando ansiosos y a veces con sorna
la magullada carrera con dirección
a la nada
o a la falta de los ojos
no ya su ausencia
que con la sólo evocación
pierde su semántica esencia
palabras huecas
que intentan lo que no pueden
y retienen restos
inoficiosos de aquello
que se aleja y se acerca
intimidándonos con la memoria
y no con el ólvido
- sabios pretéritos y por eso más sabios -
el verdadero
lejos de los ojos y sus representaciones
y lejos de las letras
incluso de los sonidos
fuera del campo de batalla.

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